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La situación de creciente vulnerabilidad en la región centroamericana, el deterioro y pérdida de gran parte de su patrimonio natural y la conciencia de la estrecha vinculación entre desarrollo y recursos naturales ha contribuido a que el medio ambiente ocupe un lugar central en la agenda institucional y política de una sociedad como la centroamericana que aspira a reducir la pobreza, desarrollarse en paz, crecer económicamente y equilibrar sus profundas desigualdades sociales.
En ese sentido, las consideraciones medioambientales son parte sustantiva de las soluciones que se ensayen para luchar contra la pobreza que aqueja a una gran mayoría de su población.
Como lo ha sido en el pasado reciente, el programa Araucaria XXI continúa siendo el principal instrumento de la Cooperación Española para acometer este doble reto: conservar la diversidad biológica y promover el desarrollo sostenible de las poblaciones centroamericanas. Con acciones a escala regional, nacional y local; incidiendo en tres áreas de intervención: gestión ambiental, desarrollo económico y desarrollo social, y a través de tres instrumentos renovados que ya han probado su eficacia en la acción sobre el terreno: proyectos integrales, proyectos temáticos y actividades horizontales, Araucaria XXI es el referente principal de las acciones medioambientales de la Cooperación Española en Centroamérica.
El Plan propuesto desarrolla líneas de acción en tres áreas de intervención: área de gestión ambiental (cuencas hidrográficas, manejo de áreas protegidas, gestión de desechos sólidos, y acceso al agua potable y saneamiento); área de desarrollo económico (turismo sostenible, gestión de recursos forestales y fijación de carbono, pesca artesanal, y desarrollo agropecuario); y área de desarrollo social (participación ciudadana y fortalecimiento del capital social, y educación ambiental). También se proponen tres líneas de carácter transversal: género, formación y transferencia de tecnología y fortalecimiento institucional.
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