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LÍNEA 6: GESTIÓN DE RECURSOS FORESTALES Y FIJACIÓN DE CARBONO
Justificación
Los bosques son ecosistemas complejos. También lo es su gestión que, si se quiere
sostenible, debe garantizar que los bienes y servicios que el bosque provee se aseguren
a largo plazo y dentro de un relativo equilibrio que armonice intereses contrapuestos.
La gestión forestal debe afrontar la deforestación y la pérdida de biodiversidad; pero
también contribuir a un uso equitativo de los recursos forestales que evite la degradación
de los bosques inducida por efecto de la pobreza.
Sin embargo, bastantes países
del área, a pesar de los avances que
ha supuesto la elaboración de la
Estrategia Forestal Centroamericana,
no cuentan con los recursos suficientes
ni con las capacidades adecuadas
para aplicar de forma realista los criterios
contenidos en el Plan de
Acción que concreta la Estrategia
citada. Ese es un reto que la Región
tiene planteado para los próximos
años. La cooperación internacional, y
específicamente, la Cooperación
Española, puede ayudar a que se
logren sustantivos avances en el
objetivo de convertir al sector forestal
en un agente de desarrollo ambiental, económico y social.
La importancia de la gestión forestal cobra, además, especial relieve si se pone en
relación con los problemas derivados del cambio climático y los mecanismos arbitrados
para tratar de solucionarlo.
Reducir la emisión de gases contaminantes que calientan la atmósfera y destruyen
la capa de ozono, mediante tecnologías limpias y evitar al máximo la generación de
nuevos gases de la atmósfera siendo mucho más ecoeficientes, es una parte de la solución,
quizá la más adecuada y la única viable a largo plazo. De manera transitoria y
paliativa, otra solución consiste en absorber gran cantidad de esos gases a través de los
bosques y plantaciones de árboles que cumplen con la función de limpiar el aire que
respiramos.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992
forma parte de una serie de acuerdos recientes por medio de los cuales la comunidad
internacional trata de hacer frente a este problema. En 1997 se adoptó el protocolo de
Kyoto y en el año 2001 se reafirmó el acuerdo para ponerlo en práctica. En este acuerdo
se reconocen prácticas para mitigar el cambio climático, y uno de los mecanismos, el
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) para países en desarrollo, contempla la forma
de incluir el potencial forestal como una forma de reducir emisiones. El MDL lo que
permite es que las naciones desarrolladas, que generan los gases, paguen a los países
en desarrollo por sus servicios de mitigación. Los fondos podrán negociarse mediante proyectos que pueden presentarse ante diversas «bolsas» o iniciativas que se están
creando para financiar «proyectos MDL».
Los bosques tropicales y las plantaciones forestales de Centroamérica y
República Dominicana son parte importante de esos «limpiadores» con que cuenta
el mundo, pero además la región tiene un potencial de tierras en las que se pueden
plantar más árboles o regenerar los bosques de manera natural, aumentando su
capacidad para mitigar las consecuencias de los «gases de efecto invernadero». De
acuerdo a estudios de la CCAD , Centroamérica representa cerca de un 8% del
mercado mundial del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Esta aventajada posición
obedece al potencial neto de carbono proveniente de futuras plantaciones, la
implementación de sistemas agroforestales y la regeneración inducida de bosques,
con los cuales se podrá producir alrededor de 243 millones de toneladas de carbono
(24,3 millones de toneladas anuales) en la próxima década. El potencial de áreas
disponibles para proyectos de mitigación en Centroamérica supera los dos millones
y medio de hectáreas (2.625,212 has).
La existencia de los mecanismos de desarrollo limpio y la potencialidad que tiene el
territorio centroamericano de beneficiarse de su dotación natural es una oportunidad
para establecer líneas de cooperación capaces de aprovechar en beneficio de la conservación
de la naturaleza los recursos existentes.
Para el buen desarrollo de esta línea es imprescindible una excelente coordinación
entre la AECI y el Ministerio de Medio Ambiente de España.
Objetivos
- Apoyar el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales tanto maderables
como no maderables.
- Incrementar los ingresos locales y nacionales a través de la gestión forestal sostenible
y de las compensaciones por fijación de carbono.
Acciones
- Apoyar la promoción de procedimientos de certificación forestal.
- Facilitar el establecimientos de alianzas para la venta de servicios ambientales.
- Apoyar el estudio e investigación para crear metodologías y conceptos que permitan
aprovechar las oportunidades del sector forestal dentro de los mecanismos
de desarrollo limpio.
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