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En octubre de 2003, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) hizo público su Plan de Apoyo a los Productores de Café en Centroamérica, integrado en el marco del Programa de Cooperación Regional con Centroamérica . El Plan de Apoyo surge como respuesta de la Cooperación Española a la situación concreta de crisis del mercado mundial de café. De ahí que las actuaciones se articulen en torno a cuatro líneas de acción: seguridad alimentaria , aumento de valor añadido, fortalecimiento institucional y diversificación . Bajo las directrices de este Plan se han ido poniendo en marcha proyectos, todos ellos centrados en la mejora de la situación de los territorios cafetaleros.
Durante todo este proceso, las instituciones públicas centroamericanas involucradas en los ámbitos afectados por la crisis han tratado de buscar soluciones que permitieran mejorar la sostenibilidad de los territorios rurales. Esto ha ocurrido no sólo a nivel de las administraciones nacionales, sino también en lo que respecta a las instituciones de carácter regional y, entre ellas, a los organismos del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
Este Programa de cooperación regional identificaba como una línea prioritaria el apoyo a
Programas de Desarrollo Sostenible y Gestión Medioambiental y de Recursos Naturales, incluyéndose
entre las áreas de actuación el fomento de políticas de seguridad alimentaria y el fortalecimiento
de la institucionalidad rural, como vías para mejorar la competitividad y reducir la pobreza
El concepto de seguridad alimentaria con el que se identifican las políticas y actuaciones
contenidas en el documento es plenamente coincidente con el utilizado por FAO, y va mucho más
allá de la estricta ayuda alimentaria. Según FAO, el término seguridad alimentaria puede descomponerse
en cuatro pilares: disponibilidad, acceso, consumo y utilización biológica
La diversificación debe ser entendida con una serie de características: por un lado, debe ser
fundamentalmente complementaria del cultivo de café, y no sustitutiva (dados los efectos culturales,
ambientales, económicos –por los riesgos asociados al abandono del principal generador de
rentas para las familias implicadas- y hasta psicológicos que esta sustitución podría tener). Por
otro lado, la diversificación debe tener dos visiones, no necesariamente excluyentes: diversificación
orientada a la estricta seguridad alimentaria (mejora de la dieta de las familias) y diversificación
orientada a la generación de rentas.
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