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CONTEXTO
El cultivo del café se ha constituido durante mucho tiempo como el principal medio
de subsistencia para gran parte de la población rural en Centroamérica. Los datos
socioeconómicos de la Región no dejan lugar a dudas acerca de la importancia de esta
actividad, tanto respecto a la población activa que emplea como al porcentaje de Producto
Interior Bruto que representa . Pero si, además, son considerados otros datos más
específicos del medio rural o de la estructura del sector cafetalero , es posible comprender
las implicaciones que, en cuanto a desarrollo humano y estabilidad social, se derivan
de cualquier alteración en el mercado internacional de café.
En un panorama definido por estos condicionantes tiene lugar la crisis del mercado
mundial de café, que alcanza su momento álgido en el periodo 2001-2002, y que se
caracteriza por el hundimiento de los precios en los mercados internacionales.
Pero además, la economía regional se encuentra en un momento delicado, definido
por el debilitamiento de la demanda externa (debido, en gran medida, a la desaceleración
de la economía estadounidense) y el constante deterioro de los términos de
intercambio. Así pues, esta alta vulnerabilidad regional y la relevancia socioeconómica
del sector cafetalero determinan que la crisis repercuta de forma generalizada en toda
Centroamérica .
Sin duda, es en el medio rural donde se manifiestan los efectos más dramáticos de
la crisis del café. La pérdida de miles de empleos y salarios en unos territorios rurales de frágil equilibrio redunda, en definitiva, en el incremento de la pobreza, la agudización
de los problemas de seguridad alimentaria, y el aumento de la tensión social. Y todo
ello, sólo en lo que respecta a problemas de índole socioeconómica. Existen, además,
importantes repercusiones medioambientales de la crisis del café, como son las derivadas
de la sustitución y abandono masivos de los cafetales, y que ponen en juego la sostenibilidad
de las zonas rurales.
En la lucha por intentar contrarrestar esta crisis del café y sus secuelas, han tenido
lugar numerosas iniciativas en las que han participado diferentes actores de la cooperación
internacional, así como instituciones centroamericanas de índole diversa. En octubre
de 2003, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) hizo público su
Plan de Apoyo a los Productores de Café en Centroamérica, integrado en el marco del
Programa de Cooperación Regional con Centroamérica . El Plan de Apoyo surge, por
tanto, como respuesta de la Cooperación Española a esta situación concreta de crisis. De
ahí que las actuaciones se articulen en torno a cuatro líneas de acción: seguridad alimentaria ,
aumento de valor añadido, fortalecimiento institucional y diversificación . Bajo
las directrices de este Plan se han ido poniendo en marcha proyectos, todos ellos centrados
en la mejora de la situación de los territorios cafetaleros.
Durante todo este proceso, las instituciones públicas centroamericanas involucradas
en los ámbitos afectados por la crisis han tratado de buscar soluciones que permitieran
mejorar la sostenibilidad de los territorios rurales. Esto ha ocurrido no sólo a
nivel de las administraciones nacionales, sino también en lo que respecta a las instituciones
de carácter regional y ,entre ellas, a los organismos del Sistema de la Integración
Centroamericana (SICA).
A la vulnerabilidad socioeconómica y los esfuerzos por contribuir a la integración
regional, es preciso incorporar la ratificación del acuerdo CAFTA de libre comercio con
EEUU. Este acuerdo, aunque en principio precisa ser ratificado por todos los países de la
Región para poder ser aplicado, plantea un nuevo escenario que es preciso evaluar.
En definitiva, aún contando con los logros derivados de la aplicación del Plan de
Apoyo, los pequeños cafetaleros de Centroamérica siguen siendo particularmente vulnerables
a las exigencias del mercado, lo que sin duda repercute en las condiciones
socioeconómicas y medioambientales de los territorios rurales.
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El Plan de Apoyo a los Productores de Café en Centroamérica que AECI puso en marcha
en 2003 partía de una visión regional en su aplicación. El contexto en el que esté
Plan se ha puesto en marcha presenta una serie de características:
- El del café es uno de los sectores con mayor relevancia en las economías centroamericanas,
y en especial para buena parte de la población rural de la
región.
- La crisis del sector, cuyo factor más visible fue la caída de los precios internacionales
durante la segunda década de los noventa y principios de siglo (y que
aún hoy mantiene sus efectos), fue especialmente dura en Centroamérica,
teniendo en cuenta la situación de debilidad y fragilidad de sus economías.
- Los efectos en el medio rural están siendo dramáticos en cuanto a la pérdida
de empleos, jornales y salarios, el incremento de la pobreza y de la inseguridad
alimentaria, los efectos medioambientales, etc.
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