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INDICADORES DE DESARROLLO HUMANO
Persisten las gravísimas e históricas desigualdades (inequidades) sociales en la región
El fin de los conflictos armados, la democratización progresiva de los regímenes políticos
y la modernización de las economías no han conseguido ni tan siquiera paliar las
desigualdades sociales en la región, que son múltiples entre zonas urbanas y rurales,
entre ricos y pobres, entre indígenas y no indígenas, entre hombres y mujeres. El caso
extremo en la región lo representa Guatemala, que además es el único país con clara
mayoría de población indígena. Guatemala, junto con Brasil, es el país con mayor inequidad
del continente, y cuenta entre los mayores del mundo (Índice de Gini nº 118 de un
total de 124 mediciones ). Los demás países de la región no son mucho más equitativos.
Disminuye la incidencia de pobreza pero aumenta el número de pobres
Durante los años noventa se observa en todos países un descenso de la incidencia
de la pobreza, pero como consecuencia de las diversas crisis de las décadas anteriores
(conflictos armados, desastres naturales y crisis económicas) y del propio crecimiento
demográfico, el número de pobres es muy alto y la reducción actual de la incidencia
es insuficiente para disminuir el número total de pobres, de tal manera que Centroamérica
tiene hoy más pobres, en números absolutos, que hace veinte años.
Uno de cada dos centroamericanos vive en estado de pobreza
Centroamérica inicia el siglo XXI con una elevada incidencia de pobreza (más del
50 %), con diferencias importantes entre países, pero desde luego en mejor situación
que hace una década. La pobreza extrema alcanza al 23 % de la población de la
región, unos 9 millones de personas en total.
La pobreza es un fenómeno generalizado pero la indigencia está concentrada
geográficamente
La desnutrición infantil, por ejemplo, sigue estando entre las más elevadas del
mundo en determinadas zonas y departamentos de Guatemala y Honduras.
Hay necesidades básicas insatisfechas (NBI) más que insuficiencia de ingresos
La calidad de la vivienda, la disponibilidad de agua potable y saneamiento, el
acceso a la educación son NBI en mayor medida que la capacidad de consumo , y
están todas ellas directamente relacionadas con la situación de salud de esas poblaciones.
La región también es proclive a la exclusión económica. Y a la inestabilidad social y
política
Los riesgos añadidos de una región proclive a los desastres naturales de todo tipo
A los ya conocidos antecedentes de terremotos, huracanes, erupciones volcánicas
e inundaciones se van añadiendo otros desastres naturales de baja intensidad, como
es la deforestación, la erosión y la contaminación de ríos y acuíferos (el ciclo del
agua), a su vez estrechamente ligado al estado de salud.
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